Entrevistas a Osky (Parte 5)
Entrevistas a Osky (Parte 5)
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Premio Oscar
Entrevista de Ole.com el 15/01/07 a Oscar Ustari y Fabián Assmann, arqueros de Independiente
Ustari, que esta noche ataja contra Boca, felicitó a Assmann por la actuación que tuvo en su debut en el arco del Rojo. "Está donde se merece", elogió Osky.
Tienen 20 años y comparten la pasión por el arco. Llegaron a Independiente en el 2001, aunque provenientes de lugares dispares. El morocho venía de América y el rubio de Zárate. Coincidencia o no, ambos arrastraban el amor por otro deporte antes que el fútbol. El básquet para el 23 made in Jordan y el padel para el 1 campeón en los Torneos Juveniles Bonaerenses. Pero la N° 5 les ganó la pulseada y el Rojo les tiró. Así cayeron en la pensión al mismo tiempo. Y allí se vieron crecer mutuamente y con un sueño en común: dar el salto de calidad, llegar a Primera. Hoy son titular y suplente. Oscar Ustari (jugará ante Boca) y Fabián Assmann además de compañeros son compinches... Tanto que el viernes, mientras Faby debutaba ante San Lorenzo con los guantes del Diablo, Osky, prendido a la TV, seguía desde Baires la suerte de su par.
"Al principio, no sé si estaba nervioso o ansioso, y por eso en la primera pelota que llegó, por ahí, quise demostrar y bue..", relata Assmann su salida en falso en el tiro del bautismo. Y sigue: "Enseguida tuve otra que agarré y me dio confianza al toque. Fue clave. Tuve un debut soñado, porque dejé el arco en cero y debuté contra un grande", relata el suplente de Ustari en todo el Apertura.
—¿Oscar te dijo algo?
—Antes me aconsejó, me dijo que haga lo que sé hacer, que no esté nervioso y le meta nomás. Después, me llamó, me felicitó y me dijo: "Viste que las cosas te iban a salir bien". Le agradezco el aguante.
—Osky, ¿qué le hubiera dicho Pepé Santoro?
—Creo que lo felicitaría porque se superó después del error inicial e hizo lo que sabe, atajar bien. ¿Y yo? Lo mismo que Pepé. Para el arquero, la primera pelota es la de confianza. Ahí decís: "Tengo un partido bárbaro o uno de mierda". El se equivocó en la primera, pero después hizo un partido bárbaro. Vi todo el juego y me puso mal en ese fallido. Te pasa eso cuando un colega se equivoca, ¡imaginá cuando es un amigo! Después demostró seguridad y lo mejor es que más tarde me fijé en Olé y vi la foto de él agarrando la pelota y eso me gustó más todavía.
—¿Cómo se llevan?
—Assmann: Muy bien, la mejor... (Se mete Oscar).
—Ustari: Nos criamos juntos en la pensión, la luchamos bien de abajo siempre. Me acuerdo de que en ese pasillo (NdeR: señala la zona que da a los vestuarios de Inferiores), él me comentó que se quería ir y le dije: "Quedate que todo llega". Y, bueno, hoy Faby está donde se merece.
—¿Por qué te querías ir?
—Y... Porque había muchos arqueros y no tenía la oportunidad. Los consejos de Oscar me vinieron bien.
—¿Te suele retar?
—A: Y...
—U: Es mutuo. Somos pibes y sabemos cómo aprender. Un error de él me sirve, una pifia mía a él también le va a servir. Si nos ayudamos, mejor.
—Oscar, tenés la espalda bien cubierta...
—No, no pasa por ahí. No tengo ni el puesto asegurado... Sé que los dos vamos a laburar y que vamos a tener una competencia sana.
Oscar Ustari: "Soy muy consciente: el tren no pasa muchas veces..."
Entrevista de Ole.com.ar del 20/01/07 en Salta, donde Independiente esta realizando su pretemporada
Sereno, reflexiona a su modo sobre una despedida. Dice que en el fútbol actual "pegás diez partidos y valés 15 palos" y que ya no hay ciclos como el de Bochini.
Su paso rápido y concentrado no da lugar para levantar la vista y jugar con el tiempo. El hall del hotel Presidente parece rociado en formol. Casi una postal de aquel 2004 que lo tuvo por primera vez entre los grandes. Y hoy, con 20 exitosos años, el grande es él. Oscar Ustari apenas hace una pausa para garabatear autógrafos y ser, desde el trabajo y el ejemplo, cabeza de grupo. Claro, pero con pelo... "Recuerdo cuando me pelaron. Voy a confesar algo... No lloré cuando se murió mi abuelo para demostrarle a mi mamá que era fuerte. Pero cuando me raparon para seguir con la tradición de bautizarte en tu primera pretemporada... Estaba encerrado en mi habitación y quería meter la cabeza entre las canillas del bidet para que no me pelaran. Hasta que el profe me golpeó la puerta, la abrí y me engancharon. Sacaron la maquinita y me bajó la presión. Me asomé por la ventana y no pude atinar a nada. Casi me tiro pero estaba en el sexto piso. Como ahora. Parecía un alien oscuro. Sufrí como un animal", recuerda en diálogo con Olé.
—Salta 2004-Salta 2007. ¿Asimilaste el cambio?
—Te das cuenta en la mala. Yo la pasé mal en la pensión pero, a su vez, jugué dos mundiales juveniles y estuve en Alemania. Japón-Corea 02 lo vi por TV en América.
—Tu pueblo...
—A 570 kilómetros de Capital. Hoy me compré una casa entrando al pueblo, pero vivía en el barrio Hipotecario, entre dos cementerios. Quizás ahí me empecé a hacer simpatizante de Chaca, el Funebrero, je. Podías hacer de todo, eso sí, respetando la siesta, je.
—¿Tu diversión?
—El Bombachasco.
—¿Eh?
—Era una zanjita con agua y tierra desmoronada. Hacíamos barro, tipo arenas movedizas. Nos tirábamos a diez metros de altura y nos clavábamos. El que se enterraba más, ganaba. Mi vieja, feliz de la vida... También cazábamos pajaritos y coleccionábamos huevos vacíos... ¡Mirá la diversión que teníamos!
—¿Y la pelota, qué?
—Desde los cuatro años en Atlético Rivadavia, a seis cuadras de casa. Empecé en papi. Yo arranqué atajando porque tenía un problema respiratorio y, hasta que no desarrollara, corriendo no iba a llegar a ningún lado. No fui tonto, eh. Y como soy loco, atrevido, me animé a jugar de 9. Hasta que terminé de 5 para estar en el medio del lío. Y en Liga del Oeste hacíamos de a 14 goles. Ahí, jugaba arriba en la ''86 y al arco en la 84'' y ''85. Y como ahí resaltaba, quedé. Era ágil, nunca daba rebote. Había cualidades que me llevaban atrás.
—Eso fue con la de gajos. ¿Y la de básquet?
—La pedí para Reyes. Yo veía que el aro de mini me quedaba medio bajo. Entonces, agarraba la pelota, saltaba y la volcaba. Podía estar cuatro, cinco horas tirando. Antes tiraba para cualquier lado. En el colegio, molestaba a todos, quería agarrar la pelota, no tenía un puesto fijo. Quería embocar, rebotear. Uso la 23 por Michael Jordan.
—¿Estudiar? ¿Trabajar?
—Hice de todo. Como un programa de radio. Vendía publicidad, leía mensajes telefónicos. En La música del recuerdo pasábamos a Dyango, Sandro, Palito... Después, con mi amigo César, para pasar la música que llegaba al pueblo arrancamos con Dos amigos tropicales... Ah, después descargaba damajuanas, fui jardinero... La cosa era ganarse el manguito.
—Si no era el fútbol...
—Me gustaba el profesorado de Educación Física. Aunque me hubiese inclinado más por la música. Me encanta tocar la guitarra, sé las notas, grito un poco. Me sale bien el folklore, el rock nacional... Cualquier cosa menos cumbia. Además, para estudiar tenés que salir de América. Podés hacerlo en Pehuajó, en General Pico, o si no recorrer 570 km. hasta Buenos Aires.
—¿Y vos cómo caíste?
—Yo ya tenía constancia en el arco. Una vez, me fui a probar a La Pampa porque llegaba gente de Racing para tomar unas pruebas. Anduve bárbaro. Atajé un penal. "Te vamos a llamar", me dijeron. Pero ni me ilusionaba. No le daba importancia al fútbol. Otro día cayó gente de Huracán y lo mismo. Hasta que un día me llamaron de Independiente. Omar Chela, tío de Juan Ignacio (el tenista), tenía un contacto en el club mientras yo estaba probándome en River y en Quilmes. Y si bien había quedado, me cerraron muchas cosas: mi abuelo Cecilio, ex arquero, era de Independiente. Y me quedé en el Rojo de una. Me hubiese gustado, al menos, que pudiera saber que había quedado. Bueno, de algún modo lo debe saber...
—Blanqueá. ¿Mito o leyenda? ¿Te probaste de volante o al arco?
—Era caprichoso. Sabía que, por mi problemita, de cinco no iba a ir. Me hubiesen comido los buitres. Me probé de arquero en Villa Domínico, en la cancha 1. No me hicieron ni un gol. Después, Carrica me pidió si me animaba de 5 porque faltaba un pibe. Ahí metí dos goles. Le pegaba bien con la zurda. Pero tenía 13 años y era la primera vez que me iba de casa. Volví más tarde porque tenía que terminar el Polimodal. Estaba en noveno. Cuando volví, sin dudar, me definí por el arco. Llegué con edad de Séptima. Y de ahí todo mi paso por las distintas selecciones.
—Semejante progreso personal y profesional, tercer arquero mundialista incluido, el 2006 no terminó como lo habías empezado, ¿no? Al menos, este año lo arrancaste con el arco invicto en el Pentagonal...
—En lo colectivo, me hubiese gustado ser campeón con Independiente. En lo personal, no estar en alza.
—¿Para que no se note el contraste con el resto de las individualidades?
—Preferiría haber estado, si bien uno está consolidado acá, con la seguridad de que ya soy el arquero de Independiente.
—¿Te quedan dudas?
—Y... Por la forma de ser que tengo yo..
—Válida tu humildad pero... En Avellaneda hasta hay una gigantografía tuya. El mensaje es claro: sos el arquero de Independiente y algo más.
—La primera vez que lo vi a la bajada del puente Pueyrredón casi me trago el bingo... En América, el único cartel que había era uno a la entrada de Sancor Seguros. Los pibes en el entrenamiento me cargaban y yo me hacía el re boludo. Pero es inevitable. Si hasta mi mamá lagrimeó cuando la observó por primera vez..
—En el 2004, te golpearon la puerta para raparte. En el 2007, para ser la cara del Rojo, para la Copa América, desde el exterior. Y no es un ring raje. Ah, tenés 20 años.
—En la Selección quiero estar como sea. Limpiando botines, pero quiero estar... Si sigo bien, las ofertas desde afuera pueden aclararse. Hoy hablan del Barcelona, del Chelsea y del Milan pero... Acá me ves.
—¿Hay alguna liga extranjera que te gusta más? Por estilos de juego aunque sea...
—Todos dicen que, por el estilo que tengo, soy ideal para Inglaterra. Pero a mí me gusta mucho el fútbol español. No difiere mucho del nuestro. Igual, pienso más en hacerme fuerte acá. Espero tener un gran 2007 para que mi nombre vuelva a rodar para la Selección. Imaginate cuando escuchás que dicen "vamos a formar un seleccionado con jugadores locales...".
—Local, por ahora nomás. ¿Ya te sentís maduro para un cambio de aire inminente?
—Y... Después de haber cumplido un ciclo acá...
—Hablar de ciclos es complicado en este club. Pensá que Bochini duró como 25 años...
—Hoy, un ciclo en el fútbol argentino es particular. Pegás diez partidos y ya valés 15 palos verdes. Y te tenés que ir a la miércoles. Porque le das una mano al club y a vos mismo.
—Pegaste más de diez...
—Qué se yo. Me gustaría salir campeón y luego sí, emigrar. Pero soy consciente: el tren no pasa muchas veces. Tengo contrato hasta junio. Ahí veremos. Ojalá gane algo y me vaya de mi casa por la puerta grande y como lo quiero.
—¿Cómo?
—Si somos regulares y asumimos que estamos en un grande. Jugadores importantísimos no estuvieron en su nivel. Y se notó. Si cada uno se ubica, Independiente sería imparable.


